Mamma I’m coming home: Muere Ozzy Osbourne a los 76 años

A penas hace dos semanas Ozzy estaba en el escenario en su último concierto para despedir a Black Sabbath frente a 40,000 fans en Birmingham, Inglaterra.

Ozzy había padecido una serie de problemas de salud desde hace tiempo y nadie sabía con certeza en qué estado físico se encontraría, ni siquiera si aún podría cantar en el show.

Cuando apareció, se elevó desde abajo del escenario en un gigantesco trono negro y permaneció sentado durante todo el concierto y aunque se veía frágil, parecía estar mucho mejor de lo que temía, y su voz aún tenía más fuerza de la que esperaba.

El concierto estuvo lleno de homenajes y repleto de leyendas del rock. Cantó nueve canciones en total: cinco de su carrera en solitario y cuatro con sus compañeros de Black Sabbath, que se habían reunido.

Y se notaba que disfrutaba de volver a ser el centro de atención: aplaudía, agitaba los brazos y ponía caras desorbitadas, como en los viejos tiempos.

«Sin Sabbath no habría Metallica», dijo James Hetfield al público. Axl Rose, de Guns N’ Roses, terminó su actuación gritando: «¡Birmingham! ¡Ozzy! ¡Sabbath! ¡Gracias!».

Este concierto fue como un homenaje en vida para despedir a una leyenda de la manera más épica posible: haciendo lo que más le gustaba, desde un trono y con aplausos que retumbarán hasta donde esté Ozzy.

Gracias por todo.